La ACLU impugna al Departamento de Estado por rehusarse a expedir pasaportes a ciudadanos estadounidenses (9/9/2008)
Individuos mexicano-americanos de los estados fronterizos del sur se
enfrentan a demoras y rechazos
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McAllen, TX - El día de hoy nueve ciudadanos estadounidenses demandaron al
gobierno federal, impugnando al Departamento de Estado por negarse a expedir
pasaportes a causa de la raza o ascendencia y por el hecho que los individuos
nacieron con la ayuda de parteras. La demanda de acción de clase, entablada por
la Unión Americana de Libertades Civiles, o ACLU, por sus siglas en inglés, la
ACLU de Texas, el despacho jurídico internacional Hogan & Hartson LLP y
Refugio del Rio Grande, Inc., se respalda en una denuncia archivada a principios
de año.
La demanda alega que el Departamento de Estado cuestiona de manera categórica
la ciudadanía de prácticamente todo nacimiento de individuos mexicano-americanos
que se haya efectuado con la ayuda de una partera en los estados fronterizos del
sur. Según la demanda, el Departamento de Estado ha estado obligando a dichos
solicitantes a sujetarse a requisitos que no son razonables para comprobar su
ciudadanía, incluyendo la presentación de una cantidad excesiva de documentos
que normalmente no se requieren. Luego, incluso después que lo solicitantes han
proporcionado pruebas adicionales de su ciudadanía, el Departamento responde con
la cancelación de sus solicitudes.
"Con base en sospechas generalizadas de tipo racial, el Departamento de
Estado está enviando a este grupo seleccionado de solicitantes de pasaporte en
una búsqueda sin sentido rehúsándose al final a expedirles pasaportes sin
una evaluación justa de sus casos individuales", afirma la abogada Robin
Goldfaden, del Proyecto por los Derechos de los Inmigrantes de la ACLU. "El
denegar pasaportes a ciudadanos estadounidenses de esta manera representa sin
duda una violación de la ley que va contra los valores esenciales de la justicia
y la igualdad."
La necesidad de un pasaporte se ha convertido en algo particularmente urgente
para los ciudadanos que necesitan o desean viajar fuera de los Estados Unidos.
Con motivo de la Iniciativa sobre los Viajes en el Hemisferio Occidental (WHTI,
por sus siglas en inglés), todo estadounidense que quiera ingresar o reingresar
a los EE.UU. debe tener un pasaporte de los EE.UU. vigente, o bien una tarjeta
pasaporte a más tardar el mes de junio del 2009. Antes de la WHTI, sólo se
requería una licencia de conducir para poder ingresar o reingresar a los EE.UU.
desde Canadá o México. Como resultado, ha habido un enorme auge en las
solicitudes de pasaporte. Los estadounidenses que deben cruzar la frontera a
diario para trabajar o por compromisos de tipo familiar que no hayan recibido
sus pasaportes se verán de hecho impedidos para efectuar sus asuntos
cotidianos.
Para un sinnúmero de latinos que nacieron con la asistencia de parteras en el
sudeste del país, sin embargo, el intentar obtener un pasaporte se ha convertido
en un acto inútil. Aunque el oficio de partera ha estado arraigado desde hace
más de un siglo, especialmente en comunidades rurales y marginadas, el gobierno
de los EE.UU. ha impuesto obstáculos infranqueables a los latinos que nacieron
con la ayuda de una partera, para que ellos puedan comprobar su
ciudadanía. De esta manera se le ha negado el derecho a obtener un
pasaporte estadounidense, incluso en casos en que su ciudadanía ya ha sido
verificada con anterioridad. El gobierno ha exigido documentos que nunca
existieron, como un informe del censo de 1935, o que ya no existen, como los
expedientes de la primaria que los distritos escolares destruyeron hace mucho
tiempo. Asimismo, se les han exigido documentos que sólo el gobierno mismo
podría presentar, como documentos de inmigración que se le devolvieron hace años
al Servicio de Inmigración y Naturalización.
La demanda alega que existe un patrón y una práctica del Departamento de
Estado que equivalen a la discriminación en base a la raza o ascendencia, lo
cual es una violación de los derechos de los solicitantes a la protección
igualitaria de la ley. La demanda también acusa que las prácticas del
Departamento quebrantan el debido proceso de la ley y la Ley de Procedimientos
Administrativos, la cual se promulgó para salvaguardar contra procedimientos
gubernamentales arbitrarios y caprichosos.
"El gobierno de los EE.UU. prácticamente ha reducido un sector completo de la
población a ciudadanos de segunda clase a causa de sus apellidos, por el hecho
que nacieron en casa con una partera," señaló Vanita Gupta, abogada del Programa
de Justicia Racial de la ACLU. "Nuestros clientes han reunido con creces los
requisitos para obtener un pasaporte de los EE.UU. Es injusto que el gobierno
aumente los requisitos hasta niveles imposibles y que luego archive las
solicitudes de todo un sector de la población por el simple hecho de que se
sospeche que un número reducido de ellos no deberían tener un pasaporte."
David Hernández, que cuenta con la representación de la ACLU, es un ciudadano
estadounidense que nació en San Benito, Texas, en 1964. Hernández vivió y se
educó en Río Grande Valley y prestó servicio honorable en el ejercito de los
EE.UU., donde fue condecorado con varias medallas y listones. La solicitud de
pasaporte de Hernández se canceló aun después que respondió a una solicitud de
documentación adicional por parte del Departamento, brindando mayores evidencias
de su nacimiento y bautismo en los Estados Unidos, además de pruebas de la
residencia de su madre en el momento de su nacimiento, expedientes de
inmunización, historiales académicos, e incluso una carta del Registro Civil
mexicano aclarando que no contaban con ningún documento que constatara que
Hernández había nacido en México.
"Yo pensaba que se suponía que en los Estados Unidos todos éramos iguales",
se lamentó Hernández. " Yo nací acá. He vivido y trabajado aquí y cumplí
servicio militar. Me siento traicionado, como si mi país me estuviera apuñalando
por la espalda por el hecho que mi mamá no se podía dar el lujo de tenerme en un
hospital."
Juan Aranda, otro demandante en el caso, nació en Weslaco, Texas en 1970 y ha
vivido y trabajado en los Estados Unidos toda su vida. Trabaja como supervisor
en una compañía estadounidense que vende agua potable en México y con frecuencia
debe cruzar la frontera como parte de su trabajo. Adelantándose al nuevo
requisito de poseer un pasaporte, lo solicitó el año pasado, para lo cual
incluyó su acta de nacimiento. Recibió una carta del gobierno que indicaba que
requería más documentación para comprobar que había nacido en los Estados
Unidos, incluyendo documentos sobre el cuidado prenatal, los cuales su madre no
tenía. Aranda mandó sus expedientes académicos y de inmunización, además de su
acta de bautismo y una carta donde explicaba que su madre no había recibido
atención prenatal porque no le alcanzaba para pagarlo.
"Los casos de el Sr. Hernandez, Sr. Aranda y los otros demandantes en este
caso son sólo la gota que derramó el vaso", dijo Brodyaga. "Hay un sin fin
de casos de personas que han solicitado pasaportes quienes como ellos han hecho
todo lo que pueden por rastrear pruebas adicionales, todo para que les digan que
sus solicitudes han sido canceladas".
"Para los ciudadanos que viven en la frontera, un pasaporte es tan necesario
como una licencia de conducir. Es injusto que el gobierno le niegue a las
personas sus derechos básicos por el hecho que sus padres no podían, o no
quisieron, dar a luz en un hospital," explicó la Directora Jurídica de la ACLU
de Texas, Lisa Graybill.
Los demandados en el caso que se encuentra ante el Tribunal de Distrito de
los EE.UU. en el Distrito Sur de Texas son la Secretaria de Estado Condoleezza
Rice, el Subsecretario de Administración, Patrick F. Kennedy, el Subsecretario
de Estado para Asuntos Consulares, Maura Harty, la Directora Administrativa de
la Dirección de Servicios de Pasaporte, Ann Barrett, y los Estados Unidos de
America.
Los abogados del caso, Castelano, et al. v. Rice, et al., para los
demandantes incluyen a Goldfaden del Proyecto por los Derechos de los
Inmigrantes de la ACLU; Gupta del Programa de Justicia Racial de la ACLU;
Graybill de la ACLU de Texas; Adam K. Levin, Melissa Henke, David Weiner y
Robert Wolinsky de Hogan & Hartson; y Brodyaga de Refugio del Rio Grande,
Inc.
La denuncia se encuentra en línea en: www.aclu.org/immigrants/gen/36669lgl20080909.html Podcasts se encuentran en línea en: www.aclu.org/racialjustice/gen/passports.html
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