Un juez impide al gobierno poner en práctica una regla defectuosa respecto a los números de seguro social que no concuerdan (10/10/2007)
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SAN FRANCISCO - Un juez federal emitió una orden
preliminar el día de hoy, la cual le prohibe al gobierno hacer cumplir una
nueva regla que utilizaría los archivos del seguro social para hacer cumplir
las leyes de inmigración, evitando así que los ciudadanos y residentes legales
de EE.UU. pierdan sus trabajos a causa de errores en la base de datos de la
Administración del Seguro Social (Social Security Administration, o SSA, por
sus siglas en inglés). La orden impide que entre en vigor una nueva regla del
Departamento de Seguridad Interna (Department of Homeland Security, o
DHS, por sus siglas en inglés), hasta que el juez emita su dictamen final al cabo
de un juicio. La regla castigaría a los empleadores si no toman medidas después
de recibir cartas de la Administración del Seguro Social, indicando que no
concuerda el número de seguro social.
El juez de Distrito Federal, Charles R. Breyer,
concluyó que "la propuesta del gobierno de distribuir cartas que indiquen que
no concuerda determinado número de seguro social, de hecho afectaría a más de
ocho millones de trabajadores y, en el plazo obligatorio, resultaría en el
despido ilegal de trabajadores con empleo legal." El juez también dedujo que
"si se permitiera el envío de las cartas, junto con la carta con directivas del
DHS, causaría daños irreversibles a trabajadores y empleadores inocentes."
"Esto representa un paso importante hacia la reversión de esta regla ilegal, la cual le otorgaría a los empleadores una
manera aun más severa de impedir que los trabajadores se sindicalicen
libremente," afirmó John Sweeney, Presidente de la AFL-CIO. "Más del 70% de las
discrepancias de la SSA afectan a ciudadanos de EE.UU."
La audiencia preliminar del día de hoy resulta de
una demanda entablada en agosto por la Federación Laboral de EE.UU. y Congreso
de Organizaciones Industriales (AFL-CIO, por sus siglas en inglés), así como la
Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés), el
Centro Nacional de Leyes de Inmigración (National Immigration Law Center, o
NILC, por sus siglas en inglés) y el Consejo Laboral Central del Condado de
Alameda (Central Labor Council of Alameda), además de otros movimientos
laborales locales. En la demanda, las organizaciones alegan que esta regla
malconcebida infringe la ley y los derechos de los trabajadores, además de
imponer obligaciones agobiantes a los empleadores, y provocar la discriminación
contra los trabajadores a quienes se les perciba como inmigrantes. Varios
grupos labores y empresariales se unieron a la demanda para impugnar la regla.
El dictamen del día de hoy extiende la prohibición indefinidamente hasta que el
juez emita su fallo final en el caso al cabo del juicio.
El Tribunal de Distrito suspendió la regla del
DHS de forma temporal poco después de entablarse la demanda y prohibió al
gobierno que enviara notificaciones referentes a la nueva regla a
aproximadamente 140,000 empleadores a lo largo y ancho del país.
Desde hace años, la SSA ha enviado cartas
notificando a los empleadores que no concordaba la información de seguro social
que proporcionaba un trabajador en un formulario W-2 con la información
contenida en las bases de datos de la SSA. Las cartas de "no concuerda" nunca
se habían considerado como motivo para pensar que el empleado no tuviera
permiso para trabajar en EE.UU. En la actualidad, los empleadores que reciben
dichas cartas de "no concuerda" no tienen la obligación de tomar medida alguna.
De hecho, hay muchas razones inocentes que explican dichas discrepancias, tales
como los errores secretariales, los cambios de nombre a causa del matrimonio o
divorcio, y el uso de nombres de pila múltiples, algo común en muchas regiones
del mundo.
"El juez vio la necesidad de sopesar a
consciencia si era sensato poner en peligro los empleos de los trabajadores por
culpa del desorden imperante en la base de datos del seguro social, la cual
está repleta de errores," aseveró Scott Kronland, de Altshuler Berzon LLP,
quien presentó alegatos en el caso.
Bajo la nueva regla del DHS, los empleadores que
reciban cartas de "no concuerda" podrían verse obligados a despedir a los
empleados si las discrepancias con la SSA no se resuelven en un plazo de 93
días a partir de que reciban la carta de "no concuerda." Si el empleador no
responde a la carta de "no concuerda", el DHS podría concluir que el empleador
tenía "conocimiento constructivo" de que un empleado no tenía autorización para
trabajar en EE.UU. y por consiguiente podría enjuiciar al empleador.
"El gobierno de Bush ha demostrado su desdén
hacia los trabajadores legales y los ciudadanos al adoptar una regla que
castiga a los trabajadores y empleadores inocentes so pretexto de hacer cumplir
las leyes de inmigración. El juez dejó al descubierto la falla fatal de la
nueva regla al reconocer que las cartas de "no concuerda" se basan en archivos
de la SSA que están repletos de errores y que el cambio de postura del gobierno
respecto al uso de estos archivos fue incorrecto. En lugar de castigar a los
ciudadanos y a los trabajadores legales, el gobierno debería dedicarse a hacer
cumplir los derechos de todos los trabajadores a un buen salario y a un lugar
de trabajo seguro," señaló Lucas Guttentag, Director del Proyecto de los
Derechos de los Inmigrantes de la ACLU, y uno de los abogados del caso.
"Nos complace que el juez haya visto la necesidad
de suspender esta regla, la cual conllevaría a un aumento en la explotación y
la discriminación de los trabajadores," añadió Marielena Hincapié, Abogada y
Directora de Programas de la NILC. "Aunque el DHS quiere hacer uso de las
cartas de "no concuerda" para hacer cumplir las leyes de inmigración, la regla
del DHS haría muy poco para conseguir disminuir la inmigración de
indocumentados. Por lo contrario, alentaría un aumento a la contratación
clandestina por parte de empleadores que preferirían evitar los formularios W-2
y más bien pagar a sus empleados en efectivo. En consecuencia, se evadirían las
protecciones básicas a los trabajadores. Las cartas de "no concuerda"
simplemente servirían para sabotear los derechos laborales de los
trabajadores."
La orden del día de hoy se emitió en el Tribunal
Federal del Distrito Norte de California.
Además de la AFL-CIO, la cual fue representada
por el despacho jurídico Altshuler Berzon LLP, otras partes que participaron en
la demanda incluyen el Consejo Laboral Central del Condado de Alameda (Central
Labor Council of Alameda County), representado por la ACLU, la ACLU del Norte de
California, y la NILC, así como el Consejo Laboral de San Francisco (San
Francisco Labor Council) y el Consejo de los Oficios de Construcción (San
Francisco Building and Construction Trades Council), el cual fue representado
por Weinberg, Roger and Rosenfeld.
Además de Guttentag, Kronland e Hincapié, los
abogados del caso incluyen a Stephen Berzon, Jonathan Weissglass, Linda Lye y
Danielle Leonard de Altshuler Berzon LLP; Jonathan Hiatt, James Coppess y Ana
Avendaño de la AFL-CIO; Jennifer Chang, Mónica M. Ramírez, y Omar Jadwat del
Proyecto de los Derechos de los Inmigrantes de la ACLU; Alan Schlosser y Julia
Mass de la ACLU del Norte de California; Linton Joaquin y Monica Guizar del
NILC; y David Rosenfeld y Manjari Chawla de Weinberg, Roger y Rosenfeld.
La demanda y otros datos acerca de la demanda se
pueden localizar en: www.aclu.org/nomatch
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